martes 16 de septiembre de 2008

HISTORIA DE LA VEREDA EL VALLANO EN ENVIGADO ANTIOQUIA


Uno de los sitios más bellos del Valle de Aburrá, Área Metropolitana de la ciudad de Medellín es la Zona 11 en el municipio de Envigado, conocida como vereda el Vallano.


Un lugar específico de esta zona rural de Envigado fue famoso en el año 1991, cuando el narcotraficante más buscado del mundo Pablo Escobar Gaviria construyó allí su cárcel de máxima seguridad. Periodistas, políticos y amigos del capo visitaban con frecuencia La Catedral, sitio de reclusión de éste personaje, pero en ese entonces la belleza de sus recursos naturales, la historia de sus caminos centenarios y de la vida cotidiana de los campesinos de esta zona no fueron reconocidos o tomados en cuenta por los diferentes actores publicos y privados visitantes del lugar. Este articulo dará cuenta de las muy variadas historias de esta vereda envigadeña, muy distantes de los acontecimientos por muchos conocidos de La Catedral.


La historia de un estado, de una región, de un municipio o de una vereda es la historia de sus habitantes, de sus hechos, ya sean estos de una importancia que trasciende la región, o de cualquier acontecimiento singular que vive alguno de sus habitantes; también es la historia del sentir colectivo representado en su folclor, sus mitos, creencias y tradiciones; la historia de su arquitectura, de sus caminos, de sus patrimonios naturales e históricos y de todo aquello que es valorado por el grupo humano habitante del lugar, es su historia.


Historia de los Caminos de la Zona 11 Vereda El Vallano


Esta historia hablará, en primera instancia, de los caminos antiguos que atravesaron la Zona 11 vereda El Vallano, y que unieron al municipio de Envigado con el vecino municipio de El Retiro y otras regiones del Oriente y Sur antioquiño, y también comunicaron otros lugares del territorio colombiano durante los siglos XVIII, XIX Y XX.


Se utiliza en este trabajo investigativo la fuente oral porque ella proporciona una narración, pero también hay un análisis socio-cultural y un reconocimiento de pertenencia a los hechos por parte de las personas que integran una comunidad y un espacio físico.


Se acude a los archivos, monografías, mapas y textos porque los trabajos historiográficos requieren de este soporte para garantizar su objetividad. La historia del acontecer pasado tiene como finalidad permitir a la generación presente avanzar hacia un mejor futuro; conociendo su pasado la comunidad de la Zona 11 vereda El Vallano puede elaborar un futuro donde sean posibles mejores condiciones de vida. Hacer visible la historia de sus caminos y la memoria de su comunidad puede ser una herramienta cultural, que articulada al turismo, brinde a los campesinos habitantes de esta vereda nuevas posibilidades económicas, mucho más ahora, cuando a mediados del mes de marzo de 2008 se modificó la Ley 397 de 1997, Ley General de Cultura, abriendo las puertas a la empresa privada para que invierta en cultura y obtenga dividendos. Esta ley supone un cambio en la forma en que se generan recursos culturales en el país y aumentará la difusión y calidad de los eventos culturales, permitirá la recuperación de los bienes culturales y del patrimonio y hará que muchas comunidades puedan, finalmente, vivir de su propia cultura.


Camino De La Romera



Para dar comienzo a esta historia de la Zona 11 vereda El Vallano se hablará de un antiguo camino que data desde los comienzos de la Colonia y que sirvió hasta hace pocos años de enlace a Envigado con los poblados del sur de Antioquia y otras regiones del país, es el camino que hoy se conoce como Antiguo Camino Real de la Romera. El poblado de Santiago de Armas, fue fundado a mediados del siglo XVI, por el conquistador Jorge Robledo, en las riberas del río Arma, cerca de su desembocadura en el río Cauca, fue trasladado en 1636 a un paraje conocido como San Nicolás de Rionegro, utilizándose este camino como contacto y traslado entre los dos parajes.


El camino La Romera es parte de un camino viejo regional que unió los poblados del Oriente antioqueño con el municipio de Envigado y la población de Sabaneta, y que conectaba con el camino del Romeral en La Estrella, ambos caminos articulaban toda la región antioqueña, el Oriente con el Occidente, y el Norte con el Sur, siendo el Ancón Sur en La Estrella, un gran cruce de caminos, por su conformación topográfica.


De Ancón Sur salía un camino hacia el poblado de Caldas, pasando por el Alto de Minas, se dirigía a Santa Bárbara y continuando a los poblados del sur del territorio, este camino se denominaba Camino Viejo al Alto de Minas, también conocido como Calle Vieja al Alto de Minas o Camino Viejo al Comino, en última instancia, era la prolongación del camino de La Romera que pasa por la Zona 11 vereda El Vallano de Envigado.


El camino La Romera tuvo entre otros nombres: Camino Viejo Real la Romera, Camino a La Miel de Caldas y El Canalón; se debe tener en cuenta que los nombres de los caminos son numerosos como personas los transitan, cada quien define y da nombre a un camino o a un tramo del mismo según su gusto o necesidad.


Hoy, este camino, tiene como tramo a recorrer dentro del municipio de Envigado, desde el paraje La Puerta de Caldas, a 400 metros arriba de las ruinas de la cárcel de La Catedral, hasta la finca Normandía en la frontera con el Retiro, en un tramo de 4.000 metros, con un grado de dificultad de gradiente de terreno tres y cuatro.


Afirman los habitantes de este sector que la finca Normandía, por la que pasa el camino Real de La Romera fue, a mediados del siglo XX, propiedad de la familia Ospina, importantes políticos y empresarios antioqueños dueños de la fábrica de paños Everfit. Hubo un hato de ovejas, a las que se esquilaba para utilizar su lana en la producción del paño de esta importante industria antioqueña. También en este predio de Normandía vivió Dolores Giraldo, por la década de los años cuarenta del siglo pasado, y allí mismo tuvo el famoso parto múltiple de sus 12 hijos en un período de pocas horas, según testimonio de su nieta Ercilia Giraldo y de otros habitante de esta vereda.


Agregando más información sobre el camino de La Romeras y su topología, este es un camino viejo con canalones hasta de más de 6 metros de profundidad y cubiertos por el bosque en varios tramos; es utilizado por caminantes ecológicos que recorren la reserva natural "El Carriquí", pasando por los parajes de Patio Bonito, La Miranda, La Raya, Normandía, siguiendo hacia El Retiro, estos caminantes hacen honor a los arrieros de antaño que lo utilizaron para transportar madera, mercancías, alimentos y ganado.


Un poco más de historia sobre el Camino Real de La Romera

Ilustres personajes antioqueños recorrieron este camino como el señor José Félix de Restrepo (1760 - 1832). Magistrado de la República, patriota, educador, prestó invaluables servicios a la causa de independencia, redacto la ley de libertad de vientres, considerada ésta ley como el primer paso en Colombia para la abolición de la esclavitud, por lo dictaminado en esta norma los hijos de los esclavos nacían libres. Vivió gran parte de su vida en la finca La Doctora de su propiedad, ubicada en el municipio de Sabaneta a la vera de este viejo camino; sí para finales del siglo XVIII y en el transcurso del siglo XIX, la ciudad más importante de Antioquia fue Rionegro, se hace evidente que el camino de tránsito de este ilustre personaje era el de La Romera que unía a su finca con Rionegro y el Oriente antioqueño.


Otro personaje ilustre que recorrió éste camino fue Manuel Uribe Ángel (1822 – 1904) fue un viajero incansable, pues según decía él, en los viajes se aprende tanto como en la aulas; además de médico, fue científico, historiador y literato, se desempeñó como profesor de la Universidad de Antioquia en 1861; gobernador de Antioquia en 1877; senador de la República en 1882; primer presidente de la Academia de Historia en 1903; fue también director del museo y biblioteca de Zea y miembro de la Academia de Medicina.


Y podemos seguir citando personajes ilustres como Don Fidel Cano (1854 – 1919), fundador del periódico más antiguo de Colombia, El Espectador (1887), vivió en su finca La Fidelina, también a orillas de éste camino, cerca de la finca La Doctora y que aun se conserva. Y así muchos otros personajes importantes en la historia del país y de los que se haría una lista interminable.


Camino de La Ayurá


Resulta también evidente la importancia histórico-social de los demás caminos que unieron la zona urbana de Envigado, pasa
ndo por la Zona 11 vereda El Vallano, con los municipios del oriente y sur de Antioquia. El antiguo Camino Real al Retiro por la Que brada La Ayurá, se encuentra referenciado históricamente desde 1859.



Para esa época, a mediados del siglo XIX, cumplía las funciones de alcalde de Envigado el señor José Antonio Corrales. Este burgomaestre se dio a la tarea de comprar fajas de terreno aledañas al camino que por La Ayurá conducía al Retiro. En el Archivo Histórico de Envigado, con el título de "Documentos relativos a la compra de terrenos en el camino público que de esta parroquia conduce al Retiro" se encuentran, entre otros, los siguientes testimonios: Envigado 1º de Mayo de 1859, “Yo Patricio Velásquez de este vecindario digo que tengo recibido del señor alcalde de Envigado la suma de diez y ocho décimas reales de una orilla de terreno que la tengo vendida para el servicio publico del camino que de este distrito gira para la parroquia del Retiro por lo cual firmo el presente recibo” “A ruego de Patricio Velásquez y Emiliano Restrepo firma Ciriaco Ramírez”. Al igual que este documento histórico se encuentran nueve documentos más que hablan sobre la compra de estos terrenos, que reposan para su custodia y consulta en dicho Archivo.


Finalizando el siglo XIX, en 1890, aparece nuevamente mencionado el Camino Real al Retiro por la Ayurá, en el tomo VIII de Caminos de la Republica, texto que se encuentra en el Archivo Histórico de Antioquia, en la pagina 388, se habla de las contribuciones que algunos habitantes de Envigado debían hacer para el mantenimiento de este camino. Posteriormente, en 1934 se publicó el primer mapa que representa este camino, el cual se halla en la mapoteca de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, con el titulo de mapa de los caminos y carreteras de Antioquia mate cartográfico / Dirección General de Caminos 1934. Referencia bibliográfica MPT 0111.


Las características de este mapa son las siguientes: se desprende del camino que en ese entonces venía de Medellín hacia Envigado por la vía que hoy conocemos como La Avenida el Poblado y servía como carretera a los primeros automóviles y al tranvía. En el cruce sobre el puente de la Quebrada La Ayurá partía el camino que por el borde de la quebrada se elevaba hasta el Alto de San Luis, con destino a El Retiro, pasando por la finca y posada de arrieros denominada La Molina en la Zona 11 vereda El Vallano.


En 1930, en la primer monografía de Envigado, escrita por Sacramento Garcés Escobar, en el capítulo sobre vías de comunicación hace mención a los dos caminos que unían a Envigado con el Retiro “y dos caminos que conducen al Retiro y unen en el alto de San Luis”, haciendo mención al camino que bordeaba la Quebrada de La Ayurá y a un segundo camino, que por la Quebrada La Miel subía hasta encontrarse con el camino que venía del municipio de Caldas o Camino Real La Romera.


En la edición de 1964, de la monografía de Envigado de Garcés Escobar, aparece un mapa que muestra los dos caminos que conducían al Retiro, uno bordeando la Quebrada La Ayurá “Camino Real a El Retiro” y el otro siguiendo la cuchilla al sur oriente de la Quebrada La Miel.


Camino Real A El Retiro Por La Catedral


Aparece descrito en la monografía de Envigado publicada en 1930 por Sacramento Garcés Escobar. Este camino empieza en el sitio La Primavera, en el barrio El Salado de Envigado. Es una tienda de abarrotes y herramientas del agro que existe desde hace unos ochenta años, paso obligado para la arriería que iba a los pueblos del Oriente antioqueño, de este sitio seguían los dos caminos a El Retiro. En esta Fonda las mulas abrevaban y los arrieros se aprovisionaban de lo necesario para su viaje: herraduras, lazos y cuido para las bestias; fue lugar de encuentro de arrieros y campesinos los días sábados en la tarde, en donde vendían, compraban y cambiaban caballos, vacas y cerdos, negocios que fueron el sustento de las relaciones sociales de la comunidad rural de La Zona 11 vereda El Vallano durante casi todo el siglo XX.


El nombre de La Catedral, con que se designa este camino, se debe a que pasa por la finca La Catedral, predio en el que estuvo ubicada la cárcel de máxima seguridad de Envigado y que tuvo como preso importante a Pablo Escobar Gaviria, jefe del Cartel de las drogas de Medellín. El predio o finca La Catedral deriva su nombre, según los vecinos de la Zona 11 vereda El Vallano, porque de sus laderas se extrajo la madera para la construcción de La Catedral Metropolitana de la ciudad de Medellín.


Historia Arqueólogica

En Envigado son grandes los trabajos que se vienen realizando en el campo de la arqueología. En el mes de julio de 2006, en la vereda del Escobero, limítrofe de la Zona 11 vereda El Vallano, fue hallada una “tumba de cancel” durante la remoción de tierra para la construcción de la Urbanización Álamos del Escobero. Las “tumbas de cancel” son entierros en cajas o sarcófagos hechos en lajas de piedra, es la primera tumba de estas características que se ha encontrado en la región de Antioquia. Los vestigios arqueológicos recuperados fueron analizados en el laboratorio instalado en la Casa de la Cultura de Envigado, en donde permanecen para la contemplación del público.



La Zona 11 vereda el Vallano presenta bajas posibilidades de presencia de asentamientos prehispánicos. Se considera que las montañas estructurales erosionales de esta zona, por las características geomorfológicas y fisiográficas debieron constituir un área de grandes limitaciones para dichos asentamientos; se estima que las posibilidades de potencial arqueológico en las laderas escarpadas de la montaña son muy bajas. Aunque, en otras áreas de la vereda con un relieve menos abrupto correspondiente a lomas con terrazas las posibilidades son mayores y pueden variar de bajo a medio. De otro lado, la ubicación de las laderas debió permitir la comunicación entre el Valle de Aburrá y las partes altas de la cordillera en distintas temporadas, por lo cual es factible la presencia de caminos. (Áreas de potencial arqueológico en el municipio de Envigado, contrato No 453 de 2006. Municipio de Envigado Secretaría de Plantación).


En el contrato No 453, citado anteriormente se propone una red de caminos que suben por el escarpe (lote 021) de La Zona 11 vereda El Vallano, como posibles caminos prehispánicos, y se hace mención directa a unas huellas de un antiguos camino que los campesinos de la vereda reconocen como Camino Viejo de Los Aguacates. Su condición de camino precolombino es algo que queda por aclarar, de comprobarse esta información por parte del grupo de arqueólogos que investigan en la zona, sería de una importancia capital para el desarrollo histórico y cultural y turistico de la vereda y de gran beneficio para sus habitantes.


Historia de una bella quebrada que nace en La Zona 11 “La Ayurá



Un rico patrimonio natural como lo es la Quebrada de La Ayurá también tiene su historia. El nombre de La Ayurá, según el historiados Sacramento Garcés Escobar, deriva de un nombre indígena que significa “perico ligero”, se afirma también en esta monografía que la Quebrada La Ayurá está unida a la historia de Envigado porque es una quebrada simbólica cargada de leyendas “parece que sus aguas tuvieran propiedades especiales pues se dice que la mujer que se bañe en esta quebrada tendrá numerosa descendencia” “talvez se deba ello a la fama de prolífica que ha tenido siempre la familia envigadeña”. Se toma como ejemplo del prodigio de sus aguas para la procreación humana el caso de la famosa matrona de Envigado doña Concepción Soto y Ochoa, esposa de don Bautista y nieta de don Lucas de Ochoa, español que llegó a estas tierras en el siglo XVIII, esta prolífica señora tuvo 33 hijos. “El doctor Manuel Uribe Ángel asegura que uno de los fundadores de Envigado dio al país, desde 1777 hasta 1870, novecientos habitantes contados todos ellos con descendencia de sangre” (Garcés Escobar). Otro caso digno de asombro y que debió ocurrir en la primera mitad del siglo XX, es un parto múltiple registrado como único en la historia de la obstetricia en el mundo: una campesina de nombre Dolores Giraldo de Giraldo tuvo una docena de hijos en el lapso de unas pocas horas, las criaturas murieron a los pocos minutos de nacer. “Según atestigua el académico de la historia, Dr. Samuel Arturo Mesa y Posada, el distinguido medico Dr. Nepomuceno Jiménez, notable partero, opinaba que el riachuelo de la Ayurá tenía en su cauce metales radiactivos”.


En las cabeceras de la quebrada la Ayurá existió en el siglo XIX, una riquísima arboleda de comino crespo muy apreciado por los ebanistas para la fabricación de muebles por su hermosura y dureza (Garcés Escobar).


El poeta Aureliano Martínez Mutis se refiere a la quebrada de La Ayurá en uno de sus poemas:


“Con la profunda melancolía, del que en la patria ya no cofia, llegué a la Villa de Aburrá, y mi entusiasmo por la bandera, se ha fecundo como si hubiera, bebido el agua de la Ayurá


Hubo, desde los tiempos de la Colonia unos primeros propietarios de los predios de la Ayurá. Las tierras de la Ayurá pertenecieron al Bachiller Jerónimo Facundo de Acevedo, quien se las vendió a D. Clemente de Molina y este se las vendió el 2 de abril de 1726 al Pbro. José Quintero Príncipe; este a Don Miguel de Vélez y este a Don Juan Nepomuceno Mesa... (Garcés Lscobar)


Sobre los nacimientos de La Ayurá, el historiador Sacramento Garcés Escobar afirma, que esta quebrada nace en el alto de San Luis, Santa Isabel y la Romera de la Cordillera Central, “tiene un recorrido de 12 kilómetros y está atravesada por cinco puentes”.


Al borde de la quebrada La Ayurá, y donde hoy queda el parque ecoturístico El Salado, hubo, desde principio del siglo XX, una industria de alimentos llamada La Chocolatería, que fue propiedad del señor Ángel López. Esta compañía de chocolates utilizaba en su etiqueta el símbolo de la Cruz Roja (Medellín ciudad tricentenaria, 1975 pagina 300). Afirman personas muy respetables de Envigado que en la Chocolatería se originó la hoy multinacional Compañía Nacional de Chocolate.


Ciro Eduardo Romero Echavarría, vecino de la vereda, afirma haber recorrido los caminos de este municipio desde hace 35 años hasta la fecha, nos cuenta historias y anécdotas de la quebrada La Ayurá y del camino viejo a El Retiro que asciende por sus riveras: “El antiguo Camino Real a El Retiro se lo ha arrastrado la quebrada La Ayurá y por el sector alto de la María las pineras han borrado por completo el camino debido a que el canalón se fue llenando de hojas de pino y ya hoy no se distingue”. Don Ciro nos cuenta que hasta hace unos veinte años toda la cuenca de la Ayurá fue muy poblada por campesinos que se dedicaban a la ganadería lechera, al cultivo del plátano y hortalizas, había mucho fríjol de monte y hasta la gente de la ciudad subía a recogerlo para comer y vender, pero que algunos personajes, en esa epoca, con mucho poder economico fueron comprándole las tierras a los campesinos y desalojandolos de sus contornos.


Otra bella historia de La Ayurá y su camino Real a El Retiro hace referencia a una antigua casa de posada para arrieros y casa mayoral que tuvo como nombre La Molina, y que aun hoy, sus ruinas se pueden apreciar a pocos metros de la unión de las quebradas La Cachona y La Ayurá, y sobre la cual se tejen algunas muy agradables leyendas. Se cuenta por parte de Don Ramón Emilio Restrepo Arango que un arriero llegó a esta posada con unos bueyes cargados con oro, que el arriero descargo el oro, lo enterró en algún lugar cercano a la posada y se fue para El Retiro a descansar porque estaba algo enfermo, en este municipio le dieron unas fiebres y se murió, hoy en día, en ese paraje, en las noches, salen los bueyes asustando a los que se atreven a ir a ese lugar porque todavía no se ha encontrado ese oro, a este punto se le llama la manga de los bueyes, y queda en toda la desembocadura de la quebrada La Cachona a La Ayurá. Hoy ese paraje es rastrojo. De la desembocadura de estas dos quebradas 120 metros más arriba, se nota en el suelos lo que fue el piso de la casa de La Molina, es un rico patrimonio histórico que bien vale la pena rescatar, y porque no, reconstruir con todas sus deliciosas leyendas.


También, Ciro Eduardo Romero Echavarría cuenta que La Molina era el sitio donde los arrieros paraban a comer y a dormir para luego seguir su camino, porque de ahí seguían para el pueblo de Caldas y el sur del país o para El Retiro y todos los pueblos del Oriente, en las paredes de esa posada la gente escribía grafitis con leyendas de amor y otras cosas. Cuando dejaron los arrieros de ir a El Retiro, a Caldas y otros pueblos por ese camino, porque ya había carreteras, la casa fue abandonada hasta que la tapó el rastrojo. Nos cuenta don Ciro que había una ventana en la casa de la Molina que servía como mirador hacia el pueblo de Envigado y que él, muchas veces estuvo apoyado en esa ventana, un día el mayordomo de la antigua finca de la Catedral le dijo que del marco de esa ventana de la casa de La Molina habían sacado una vasija llena de monedas esterlinas.


Historia Etnográfica

Desde la época colonial, y probablemente desde su lejana prehistoria, como lo afirman los hallazgos paleontológicos recientes, el sector de Envigado vivió procesos de mestizaje e intercambios culturales de una manera intensa. Hasta hace unos cuarenta años éste municipio comprendía una basta zona territorial que incluía como corregimiento a Sabaneta, pero muchos años atrás el Suroeste antioqueño perteneció a esta jurisdicción.


Hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, habitaban en estos predios los indios Anaconas pertenecientes a los Aburraes de la familia de los Nutabe y a su vez, miembros todos de la familia lingüística Caribe. Se tiene, por parte de los historiadores, al conquistador Álvaro de Mendoza como el primer español que pisó tierras envigadeñas, en 1542, cuando se dirigía al oriente antioqueño en busca del Valle de Arví. Posteriormente en 1616, Doña María de Quezada compró las tierras de lo que en la actualidad es Envigado e Itagüí; en su honor la quebrada Doña María lleva su nombre.


No existe una fecha precisa para la fundación de Envigado, pero se conocen documentos que registran su existencia desde 1620. Desde estas tierras sacaron la madera para construir a Medellín, desde ese entonces empieza a poblarse este lugar. A principios del siglo XVIII, se establecieron en el sur de Envigado varios asturianos, vascos y aragoneses como Juan Bautista Isaza, Lucas Ochoa, López Alday, el capitán Juan Vélez de Rivero y Juan de la Calle, entre otros. El 13 de junio de 1774, el obispo de Popayán, Jerónimo Antonio de Obregón y Mena, erigió a Envigado en parroquia. Cristóbal de Restrepo y Vélez, hermano de José Félix de Restrepo fue el primer párroco.



La zona Suroccidental de Envigado permaneció por muchos años con una población escasa y rural, era camino obligado para ir al Oriente antioqueño y sus salados fueron explotados hasta la primera mitad del siglo XX; aun hoy conserva un sector el nombre de El Salado y un afluente de la quebrada la Ayurá también lleva ese nombre. Fue a comienzos del siglo XX, cuando en esta área se fundó la Chocolatería, como se dijo anteriormente, la que daría origen a la Compañía Nacional de Chocolates. Hubo también la fabrica de fundición de hierro, que estuvo ubicada en el sitio la Primavera, junto al lecho de la Ayurá y en la parte baja de la zona, sirviendo de límite entre el sector rural y urbano.


La fabrica de tejidos Rosellón, una de las más antiguas e importantes industrias textiles del departamento, más tarde anexa a la empresa Coltejer, fue fundada en 1912 por los hermanos Roberto y Heliodoro Medina. Esta industria textil influyo en el cambio cultural en la zona, puesto que un gran número de habitantes alternó las labores agrícolas con el trabajo asalariado de esta fábrica textil. Se recuerda una tragedia ocurrida en predios de esta industria, el sábado 18 de junio de 1927, debido a la formacion de un lago subterráneo, la colina más cercana a la fábrica de tejidos se derrumbó sobre el edificio de manufacturas dejando bajo los escombros un saldo de 18 muertos. (Garcés Escobar; 1964: 121). En 1995 la fábrica dejo de operar y sus trabajadores fueron despedidos o reubicados, y su construcción arquitectónica fue utilizada para otras necesidades de la compañía.


La zona Suroriental de Envigado perteneció; en primer lugar, a la parroquia de Santa Gertrudis; solo a partir de 1952, este sector fue anexado a la parroquia de San José; y en 1982 construyó su propia parroquia, denominada Santiago Apóstol.


La vida normal que han llevado los habitantes de la zona Suroccidental de Envigado, a lo largo del recorrido siglo XX y hasta nuestros días, puede resumirse en las siguientes líneas: de lunes a jueves e incluso hasta los viernes en la tarde, El Salado es un entorno más bien apacible, se percibe un ambiente semi rural, hasta poder afirmarse que es una típica zona rural con solo caminar unos metros fuera de la carretera principal. No es raro ver arrieros todavía en este sector como al señor Carlos Mario Restrepo, con más de sesenta años, cuenta que ha trabajado en esta labor toda la vida, hoy tiene seis mulas y en ellas transporta material de playa que extrae de la quebrada La Ayurá o La Miel y distribuye en el sector de El Salado y en las fincas aledañas para la construcción, también se transporta en estas mulas algunos productos agrícolas cosechados en la región como plátano, café y algunas verduras, lo mismo que maderas.


En la actualidad muchos habitantes de la zona 11 El Vallano trabajan en oficios muy diferentes a los agrícolas, lo que hace que deban desplazarse a la zona urbana o ha otros municipios del Área Metropolitana. En las primeras horas de la mañana y de la noche es muy nutrido el flujo de personas y de vehículos, las lineas integradas de transporte del Metero de Medellin llegan hasta varios sectores de la vereda. Un alto porcentaje de la población de esta zona es inmigrante, procedentes de otros municipios o de la zona urbana de Envigado, que han llegado aquí en busca de viviendas por tener arriendos más bajos en un lugar que está situado geográficamente a poca distancia del sector urbano.


El viernes en la noche comienza la actividad del fin de semana, hay vida en las calles de El Salado hasta la media noche, los establecimientos que distribuyen bebidas alcohólicas cerca al Parque Ecológico El Salado se ven llenos, al amanecer del sábado se encuentran algunos drogadictos y borrachos tirados en los andenes. Los sábados, días de mercado para los campesinos, los arrieros y demás trabajadores del campo laboran solo hasta el medio día; en la tarde bajan desde sus fincas a mercar en la fonda La Primavera y en la plaza de mercado de Envigado. Algunos de ellos beben cerveza o aguardiente y escuchan música de carrilera hasta bien entrada la noche, es normal ver un buen número de caballos amarrados a los postes de las cantinas esperando a que sus campesinos propietarios los monten para regresar a sus casas.


Historia Económica

La Zona 11 vereda El Vallano también tiene su historia económica. Los habitantes del sector nos cuentan como vivieron sus actividades en el sector rural en gran parte del siglo XX. La economía de la zona Suroccidental se ha basado, principalmente en la agricultura, con el transcurso de los años los cultivos fueron cambiando. Antes de la mitad del siglo, la explotación de sal fue una de las actividades principales de la zona. Los salados o emanaciones de agua salada eran comunes desde este lugar hasta el municipio de El Retiro, cuya cercanía facilitaba el intercambio económico con la zona; la explotación de sal generaba muchos empleos directos e indirectos, puesto que requería del cultivo de la cañabrava para usar sus hojas como empaque o capacho; y también de la arriería, tanto para llevar hasta los salados las hojas, como para transportar el producto hasta la estación del ferrocarril en limites con Itagüí, en donde era transportada la sal en tren hacia Medellín y otras regiones del país. Esta sal llamada de caldero, no se utilizaba para el consumo humano, era para el consumo del ganado, los arrieros de sal se denominaban “rescatantes”.


La actividad se extinguió por varias razones, se secaron los vertederos de agua salada, se acabó la leña para alimentar los fogones utilizados para la evaporación del agua y el secado de la sal, no volvió a cultivarse la cañabrava con cuyas hojas se envolvía la sal.


Otra actividad que tuvo también gran importancia para esta zona, durante la mayor parte del siglo XX, fue la carbonería, sin embargo, con el uso de la luz eléctrica disminuyó mucho esta actividad. Aún queda una persona que saca carbón, en muy poca cantidad, su sitio de producción es la parte alta de la quebrada El Salado y su punto de venta es la plaza de mercado de Envigado.


Otra renta que explotaron algunos habitantes de ésta vereda y que probablemente data desde principios del siglo XIX, fue la tapetuza (licor de baja calidad de producción artesanal e ilegal). Si bien hoy ya no se produce, algunos habitantes del sector recuerdan la formula para elaborar este licor. Otros elementos naturales explotados por los campesinos hasta hace pocos años fueron el helecho para la chamusca de cerdos, la extracción de musgo de las zonas húmedas, el sarro, la tierra de capote, recursos estos no permitidos para su explotación por las autoridades ambientales.


La leña también fue negocio durante el siglo pasado. Era cortada en trozos de unos cuarenta centímetros y atada en líos de diez kilos, esta práctica ya desapareció por completo, hoy queda muy poco bosque nativo y se puede localizar en la frontera con el municipio de Caldas, en la reserva natural "El Carriquí", en el alto de La Romera, en los nacimientos de la quebrada La Miel, y algunas cejas de bosque nativo aún se encuentran en partes de su cauce. El árbol de sauce se acabó, hoy quedan unos pocos árboles dispersos en algún potrero, su madera fue utilizada en la fabricación de ataúdes. Abundan, eso sí, bosques industriales de pino pátula, ciprés y eucalipto, cultivados con ánimo de lucro, en la actualidad estos bosque se ubican la parte alta y nacimientos de las quebradas La Ayurá, El Palo, El Roble y en toda la frontera con el municipio de El Retiro. Se recuerda hoy, que el nombre de Envigado deriva de su gran producción de madera, y era el área donde se encontraban los más largos trozos o vigas para la construcción de puentes sobre los ríos y quebradas de este Valle. La finca La Catedral lleva su nombre, afirman los vecinos del predio, porque de allí se extrajo la madera para la construcción de La Catedral Metropolitana de Medellín.



Hasta la década de los años ochenta, el cultivo de azucena en La Zona 11 vereda El Vallano era grande y tradicional, afirman los campesinos del sector que esa planta ornamental era maleza, se dice que los grandes cultivadores de azucena en la vereda fueron Jesús Vélez, Juan Muñoz, Jesús Grajales, Elías Gómez y Roberto Ospina. La curia de Envigado dejó de comprar estas flores lo que propició que también los campesinos cultivadores desaparecieran. Se ve en el rescate del cultivo de esta planta una opción muy interesante para vincular algunos campesinos a programas de floricultivo y a una propuesta de agroturismo.


Fue otro aporte a la economía de esta zona el hecho de que las mujeres ayudaran en la economía doméstica con la fabricación de jabón de tierra y velas de cebo. También se vendía la semilla de la higuerilla, planta que crecía silvestre por todas las laderas de las montañas y de su fruto se extraía el aceite que servía de combustible para prender las lámparas y alumbrar en las noches. Hoy se cultiva el café, el plátano, la yuca, legumbres y hortalizas (ají, pimentón, cebolla, coles, repollo, tomate), algunas plantas ornamentales como el clavel y la orquídea, y también algunos árboles frutales como chirimoyo, aguacate, cítricos, mangos, guayabos, etc. Unas pocas fincas son dedicadas al pasto para el ordeño y el cuido de bestias, pero hasta la década de los ochentas, lo que en la actualidad son bosque de pinos, cipreses y eucaliptos, eran potreros para ganado lechero, y una finca que por ese entonces se llamó la Sierra y hoy Normandía fue utilizada para la cría de ovejas y la producción de lana para la fabricacion de textiles.



La arriería es una actividad económica tradicional de La Zona 11 vereda El Vallano. Las principales familias que dedicaron su vida esta actividad, logrando su subsistencia son la familia Giraldo Restrepo conocida como “los Lucas”, Fernando Restrepo, y la familia Arango conocida como “la Garra” los productos transportados en otro tiempo eran madera, material de playa, plátano, banano, leña y leche . Aun en la actualidad se ven las recuas de mulas transportando material de playa por el sector de El Salado y por los caminos de la vereda. Carlos Mario Restrepo en compañía de Jorge Alberto “Corozo”, con sus mulas extraen y transportan material de playa de las quebradas La Ayurá y de La Miel, y lo distribuye en la zona; y José Giraldo con diez bestias que utiliza en las tareas de arriería y en cabalgatas los fines de semana.


En los años noventa llego para algunos habitantes de La Zona 11 vereda El Vallano y sus alrededores una nueva forma de subsistencia, un nuevo empleo. Con la construcción de la cárcel de La Catedral aparece una modalidad de empleo en vigilancia, alojamiento, elaboración de alimentos y prestación de otros servicios. Se generó así otro tipo de economía diferente a la del agro, algunos trabajadores agrícolas fueron articulándose a una nueva economía. Muchos de ellos, tras la clausura de la cárcel y la muerte de Pablo Escobar, no volvieron a desempeñar labores agrícolas. Hoy, la mayoría de los habitantes de la zona derivan sus ingresos económicos como operarios en la industria y el comercio; y la misión y visión del campo se han perdido para ellos, los jóvenes aspiran a terminar su educación media y emplearse en la ciudad.


Últimamente viene generando empleo y recursos el turismo (aunque de bajo perfil), desde hace años y probablemente desde el siglo XIX, la quebrada La Ayurá ha sido el sitio de baño preferido de los envigadeños. En años anteriores, los domingos y festivos, y con la construcción y apertura del Parque Ecoturístico El Salado, es normal ver todos los días de la semana romerías que se dirigen a este Parque, a las quebradas y demás sitios de interés ecoturístico de la vereda. Debido a este peregrinar constante de bañistas y amantes de la naturaleza, es muy frecuente ver en los corredores frontales de las casas improvisados tenderetes de viandas típicas ligeras, como empanadas, papas fritas, morcilla y chorizos, alimentos de los que gustan mucho los visitantes.


Desde hace algunos años se vienen posesionando en la carretera de El Salado, en cercanías al Ecoparque, muchos negocios de alimentos y bebidas. Son famosas las celebraciones de días de reyes en la quebrada La Ayurá, decenas y decenas de familias de Envigado y municipios cercanos celebran esta tradición llevando los alimentos a preparar, sus ollas y demás utensilios para hacer el almuerzo de Reyes.


Historia de un Cambio Cultural

La cultura se puede entender como la forma de adaptación de un grupo humano a la naturaleza y al medio socialmente constituido por sus ancestros, por el mismo grupo y por otros. Se entiende entonces adaptación en el sentido de apropiación, utilización y establecimiento de la posibilidad de vivir en ese medio dado, el cambio cultural se refiere a las variaciones en el modo de adaptación, causadas por factores generalmente externos a la comunidad, aunque también influya la propia dinámica interna. Una comunidad rural no tiene nada de inmutable, no es fija en el tiempo, es un cuerpo histórico, que cambia de acuerdo a sus propias necesidades y también por factores externos. Todo es devenir decía el filosofo griego Heráclito hace 2.500 años, esta propuesta filosófica es palpada en cualquier sociedad urbana o rural al analizar sus procesos históricos. Estos cambios o transformaciones están articulados a los inevitables contactos culturales. Inevitables, porque tras las relaciones económicas siempre hay lo que es más importante: los contactos entre los seres humanos, en otras palabras hay un intercambio cultural o hasta una hibridacion o asimilación por otra cultura.


La Zona 11 vereda El Vallano esta sujeto también a estos contactos y cambios culturales. La gran causa del cambio cultural o de la vida rural provocada en esta zona durante los años 1991 y 1992; es la de haber tenido participación activa en el auge de la mafia narcotraficante, especialmente durante el tiempo de cautiverio del capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria. No solamente porque la cárcel de “máxima seguridad” hubiera estado en suelo de la vereda el Vallano, sino porque muchos habitantes de la región se beneficiaron o por lo menos tuvieron que ver de un modo u otro con este suceso.


La cárcel de La Catedral acostumbró a las gentes a un constante y extraño movimiento de personas extrañas y de autos lujosos, mafiosos y altos mandos del gobierno acudían constantemente a este sitio. Se vivía en el sector una tensa calma. Hoy en el predio de La Catedral existe un condominio suntuoso denominado Valle de la Miel y aun el trásnsito de vehículos y peatones es restringido por personas particulares que alegan que el sitio aledaño a lo que fue la carcel de "máxima seguridad" es peopiedad privada.


Muchos habitantes de La Zona 11 vereda El Vallano y de sectores aledaños fueron empleados para vigilancia, y se afirma, por parte de personas que trabajaron para Pablo Escobar, que desde los puntos de frontera de Envigado con otros municipios había informantes del capo que comunicaban inmediatamente cualquier movimiento sospechoso o intruso que cruzaba esas fronteras. La carretera desde el sito La Primavera hasta la cárcel permanecía vigilada por hombres que trabajaban para el capo. El lugar donde estuvo ubicada la cárcel tiene una vista privilegiada sobre el Valle de Aburrá y sobre las montañas vecinas lo que facilitaba el control y vigilancia de la zona por parte de Escobar y su hombres.


Otro factor a tener en cuenta en la economía de la región, fue la alta demanda de habitación, no fue suficiente para los servicios de vigilancia especializada que requerían los que estaban en la cárcel la mano de obra ofertada en la zona circundante, debió entonces importarse para la vigilancia personas expertas de otras regiones entre las que se contaban Cali, Bucaramanga, Bogotá y la Costa Atlántica, entre otras, con lo que se acrecentó el valor de la vivienda. A los dueños de las casas en alquiler les interesaba más un nuevo inquilino que pagaba lo que le pedían, que lo que el actual inquilino pagaba; se acudía entonces a cualquier pretexto para desocupar la vivienda y arrendarla a los nuevos y boyantes inquilinos. Las casas de inquilinato se entregaban a sus nuevos ocupantes que venían de diferentes partes del departamento y de otras regiones del país; también se incluía en este grupo de nuevos ocupantes del sector a los militares, ejercito y policía que habían sido preparados específicamente para la misión de cuidar al mayor capo del narcotráfico del mundo, y querían vivir cerca de su lugar de trabajo, otros también llegaron al sector atraídos por la oportunidad de trabajo y no diferenciaban entre vigilancia, aseo, guardabosques, albañiles, etc. cualquier forma de empleo les servía. La cárcel de La Catedral generó una efímera demanda de empleo que terminó cuando el capo escapó de este lugar.


Se han mencionado varias causas de un permanente cambio cultural en la historia del sector de La Zoan 11 vereda El Vallano; hoy se afronta una nueva causa y que sin lugar a dudas es determinante en el presente y futuro de la vereda, nos referimos al turismo. Personas de todos los estratos sociales del área metropolitana, de la región antioqueña, del país y de otros países visitan esta vereda, vienen en busca de sus recursos naturales, de su cultura y de su historia que desde finales del siglo XX, está estrechamente articulada a uno de los momentos de la vida de el mafioso más perseguido por la justicia en el mundo, Pablo Escobar Gaviria. Es el reto de las autoridades municipales y de la población de ésta vereda afrontar y resolver las exigencias y los efectos tanto positivos como negativos que genera el turismo; puede ser la solución económica, a corto y mediano plazo, para la mayoría de las familias que habitan la vereda El Vallano y que carecen de recursos economicos, pero también puede significar la pérdida de la identidad cultural local, el agotamoento de los recursos naturales, y hasta el desplazamiento de las familias que hoy habitan el área si no se lleva acabo un proceso de sensibilización educativa a la comunidad local y a los turistas que allí llegan, sobre la importancia de conservar los recursos naturales y culturales de la vereda para las futuras generaciones y para el disfrute y provecho de la generación actual.


La propuesta de esta Historia de La Zona 11 vereda El Vallano es comenzar el rescate de sus valores tradicionales, de sus patrimonios culturales, naturales e históricos y dejar en manos de sus habitantes estos tesoros para su divulgación y disfrute. El patrimonio, por definición, es el legado que pasa de un padre a un hijo, de una generación a otra, algo se convierte en patrimonio si a alguien le sirve para algo. Las generaciones pasadas han legado a los habitantes que hoy viven en este bello lugar una riqueza patrimonial invaluable que debe ser aprovechada para el beneficio de toda la comunidad de la vereda, servirse de ese patrimonio y legarlo en inmejorables condiciones a la generación siguiente. Hoy se debe utilizar este patrimonio para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes articulándolo a las propuestas del turismo rural en el campo del ecoturismo, el turismo de naturaleza, el agroturismo y las posadas turísticas. El turismo, por medio de los servicios de alimentación, alojamiento, guianza y conocimientos tradicionales patrimoniales ofrecidos a los visitantes o turistas, genera ingresos y saca comunidades pobres de su condición de miseria brindándoles otras posibilidades de vida.


Ruinas de la Cárcel deLa Catedral

El sitio en donde fue construida la cárcel de la Catedral tiene un gran atractivo histórico turístico por haber permanecido detenido allí el capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria. Hoy, estos terrenos que antes ocupó la Cárcel de Máxima Seguridad de Envigado, fueron donados por parte de las autoridades municipales a una comunidad de monjes Benedictinos que por estos días comienzan la construcción de una capilla en este lugar.


Pablo Emilio Escobar Gaviria nació el 1 de diciembre de 1949 en la vereda El Tablazo del municipio de Rionegro en Antioquia. Estudió su bachillerato en una escuela de Medellín. Entre 1970 y 1973 orientó su carrera delictiva al comercio de precursores químicos para el procesamiento de alcaloides, posteriormente fue elegido como miembro de la Cámara de Representantes de Colombia por el nuevo liberalismo. El 16 de junio de 1976 Pablo Escobar fue capturado junto con su primo Gustavo, con 39 kilogramos de cocaína. Pablo Escobar se entregó a la justicia colombina en junio de 1991, con la condición de que no fuera extraditado a Estados Unidos. Sólo pasó trece meses en prisión, en la cárcel de máxima seguridad de Envigado, el 22 de julio de 1992 se fugó. El viernes 3 de diciembre de 1993 en Medellín muere a causa de dos impactos de bala en una operación militar tras un enfrentamiento con tropas del Ejército colombiano que integraban el Bloque de Búsqueda creado por el gobierno del presidente César Gaviria Trujillo para capturar al jefe del cártel de Medellín. El hecho de que un personaje de esta magnitud halla permanecido detenido en este lugar crea un gran interés para el turista local, nacional e internacional entorno a este sitio y lo hace ideal para lograr un desarrollo turístico sin precedentes.



Hoy, solo quedan ruinas de lo que fue la imponente cárcel de la Catedral, algunos obreros contratados por la comunidad benedictina se dan a la tarea de tumbar el monte que cubre las ruinas de esta construcción, en las planchas de cemento aun quedan quebradas algunas finas baldosas y cerámicas importadas. Se pueden apreciar ya derruidas tres planchas tipo terraza separada una de otra por unos veinte metros, cada una de aproximadamente setenta metros cuadrados, la plancha de cemento más baja de las tres se encuentra derrumbada sobre una gran sala que sirvió como el tenebroso salón de la tortura. Al frente de esta sala, en el lado occidental de la construcción se halla una cancha de fútbol, que ofrece una panorámica espectacular del Valle del Aburrá. Todo el espacio físico de esta cárcel está rodeado de columnas de cuatro metros de altura con garitas de vigilancia en la parte superior, como testigos silenciosos de lo que un día fue esa cárcel. Las tres planchas de concreto que formaron este gran complejo penitenciario se comunicaban por escaleras en cemento que aun se conservan. Entre la sala de tortura y la cancha de fútbol se aprecian las ruinas de un pasillo que sirvió como zona húmeda, donde aun quedan algunos baldosines en azulejo y los agujeros en donde estuvo empotrada la grifería.


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